martes, 27 de mayo de 2014

LA BANCARIZACION EN VENEZUELA

Anexo se presenta una lectura la deberan hacer sus respectivos comentarios antes del dia 30/05/2014. la presente tendra un puntaje de 3 puntos correspondientes al II corte. Solo se recibiran comentarios via blogs o via correo electrónico syurahima@gmail.com.

No es prorrogable
No se postergara la entrega
Alumno que no comente antes o durante el dia perdera su nota

Finanzas Digital/José Grasso Vecchio.-  
domingo, 29 de diciembre de 2013  
Economía

La bancarización o inclusión financiera es el acceso de la población a los servicios bancarios. La importancia de ese proceso, es que se convierte en una forma efectiva de lograr progreso y combatir la pobreza. En Venezuela, en los últimos cinco años se ha logrado incorporar a más y más personas a la banca.
Recientemente, en superintendente de bancos Edgar Hernández Behrens, señalaba que en el año 2008 el índice de bancarización era de 45 % y ahora se registra un aumento de 25 %, para situarse en 70 % en 2013. El Superintedente de las instituciones del sector bancario, manifestó que la meta a cumplir dentro de dos años es la de incrementar a 90% el índice de bancarización.
Los sistemas financieros y la banca en general se han dado cuenta desde hace tiempo de que es una tarea inaplazable incorporar en forma masiva y cuanto antes mejor, a grandes cantidades de personas que, en todo el mundo, permanecen inexplicablemente fuera del ámbito bancario. La persona que está fuera del sistema financiero, es presa fácil de la usura, al tener que acudir a mercados informales para solicitar préstamos, pero también, tiene restringido el manejo de sus ingresos, carece de medios de pago ágiles y seguros entre otros tantos problemas. Impulsar la bancarización es una vía efectiva para combatir la pobreza.
En toda regla se puede afirmar que, afortunadamente, la búsqueda de nuevas formas de incluir a vastos sectores de la sociedad como usuarios de la banca, y por tanto, como actores de la economía moderna y formal, es ya una tendencia irreversible, especialmente en Venezuela, donde las instituciones financieras han estudiado, puesto en práctica y masificado muchas vías posibles de extender sus servicios hacia todos los estratos sin excepción.
La realidad es que la banca ha aprendido a quitarse la corbata, salir de la oficina y atender a los sectores más necesitados, que necesitan herramientas modernas para manejar pequeños negocios o emprendimientos por cuenta propia, y también a quienes nunca han poseído instrumento financiero alguno.
Experiencias internacionales exitosas, como la de Caixa de Brasil, institución de capital público que administra en ese país una serie de programas sociales, entre ellos, el exitoso Bolsa Familia, prácticas que han consolidado instituciones privadas, como Bradesco, también en Brasil, Banco de Crédito de Perú y el propio Banco Mundial, como organismo promotor de esas tendencias. En sociedades tan lejanas como Suráfrica, se han logrado metas impensables, como la de masificar los servicios bancarios vía celular hacia regiones geográficamente muy remotas de las urbes. Tal es el caso del surafricano Wizzit Bank
Venezuela es competitiva en la inclusión financiera. Temas como la banca comunitaria, el microcrédito, los corresponsales no bancarios y la extensión de las tecnologías hacia todos los estratos no les son ajenos a nuestras instituciones. En algunos casos, son ejemplo y sirven de modelo para otros países. 
En el fondo, de lo que se trata es de que al lado de los parámetros tradicionales de rentabilidad y riesgo, se debe buscar la utilidad social en la intermediación crediticia, sin olvidar las líneas tradicionales que deben guiar a todo negocio financiero, lo que implica que deben estar enfocados al logro de fortaleza patrimonial, eficiencia, calidad de los activos y rentabilidad.
Por medio de la intermediación crediticia se puede y debe buscar la utilidad social. En materias tales como bancarización, microcréditos, préstamos dirigidos, debe privar un criterio importante para las autoridades. Me refiero a la necesidad de rentabilidad y, por ende, de garantía de sostenibilidad. El éxito de la experiencia de estas experiencias a nivel mundial, es que gestiona efectivamente préstamos para vivienda u otros fines, con capital e intereses que deben ser pagados , puesto que las posibilidades de crecimiento y de otorgar nuevos créditos a otras personas depende del repago de los mismos.
Una orientación socialmente responsable del negocio bancario es el compromiso de canalizar recursos hacia destinos que reporten un valor social positivo pero -esto es muy importante subrayarlo- que se trate siempre de proyectos económicamente viables. Si no fuera así, el sistema sería inviable.
Ejemplos de actividades con valor social podríamos dar muchas, por ejemplo, créditos dirigidos a personas tradicionalmente excluidas de la actividad bancaria, préstamos al ahorro de energía, ayuda al desarrollo comunitario, inserción laboral de personas discapacitadas o con necesidades especiales. Ejemplos de impacto social negativo serían créditos dirigidos a la especulación financiera o la producción y venta de armamento.

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