Anexo se presenta una lectura la deberan hacer sus respectivos comentarios antes del dia 30/05/2014. la presente tendra un puntaje de 3 puntos correspondientes al II corte. Solo se recibiran comentarios via blogs o via correo electrónico syurahima@gmail.com.
No es prorrogable
No se postergara la entrega
Alumno que no comente antes o durante el dia perdera su nota
Finanzas Digital/José Grasso Vecchio.-
domingo, 29 de diciembre de 2013
Economía
La bancarización o inclusión financiera es el
acceso de la población a los servicios bancarios. La importancia de ese
proceso, es que se convierte en una forma efectiva de lograr progreso y
combatir la pobreza. En Venezuela, en los últimos cinco años se ha
logrado incorporar a más y más personas a la banca.
Recientemente, en superintendente de bancos
Edgar Hernández Behrens, señalaba que en el año 2008 el índice
de bancarización era de 45 % y ahora se registra un aumento de 25 %,
para situarse en 70 % en 2013. El Superintedente de las
instituciones del sector bancario, manifestó que la meta a cumplir
dentro de dos años es la de incrementar a 90% el índice de
bancarización.
Los sistemas financieros y la
banca en general se han dado cuenta desde hace tiempo de que es una
tarea inaplazable incorporar en forma masiva y cuanto antes mejor, a
grandes cantidades de personas que, en todo el mundo, permanecen
inexplicablemente fuera del ámbito bancario. La persona que está
fuera del sistema financiero, es presa fácil de la usura, al
tener que acudir a mercados informales para solicitar préstamos, pero
también, tiene restringido el manejo de sus ingresos, carece de medios
de pago ágiles y seguros entre otros tantos problemas. Impulsar la
bancarización es una vía efectiva para combatir la pobreza.
En toda regla se puede afirmar
que, afortunadamente, la búsqueda de nuevas formas de incluir a vastos
sectores de la sociedad como usuarios de la banca, y por tanto, como
actores de la economía moderna y formal, es ya una tendencia
irreversible, especialmente en Venezuela, donde las instituciones
financieras han estudiado, puesto en práctica y masificado muchas vías
posibles de extender sus servicios hacia todos los estratos sin
excepción.
La realidad es que la
banca ha aprendido a quitarse la corbata, salir de la oficina y atender a
los sectores más necesitados, que necesitan herramientas
modernas para manejar pequeños negocios o emprendimientos por cuenta
propia, y también a quienes nunca han poseído instrumento financiero
alguno.
Experiencias internacionales
exitosas, como la de Caixa de Brasil, institución de capital público que
administra en ese país una serie de programas sociales, entre ellos, el
exitoso Bolsa Familia, prácticas que han consolidado instituciones
privadas, como Bradesco, también en Brasil, Banco de Crédito de Perú y
el propio Banco Mundial, como organismo promotor de esas tendencias. En
sociedades tan lejanas como Suráfrica, se han logrado metas impensables,
como la de masificar los servicios bancarios vía celular hacia regiones
geográficamente muy remotas de las urbes. Tal es el caso del
surafricano Wizzit Bank
Venezuela es competitiva
en la inclusión financiera. Temas como la banca comunitaria, el
microcrédito, los corresponsales no bancarios y la extensión de las
tecnologías hacia todos los estratos no les son ajenos a nuestras
instituciones. En algunos casos, son ejemplo y sirven de modelo para
otros países.
En el fondo, de lo que se trata es
de que al lado de los parámetros tradicionales de rentabilidad y
riesgo, se debe buscar la utilidad social en la intermediación
crediticia, sin olvidar las líneas tradicionales que deben
guiar a todo negocio financiero, lo que implica que deben estar
enfocados al logro de fortaleza patrimonial, eficiencia, calidad de los
activos y rentabilidad.
Por medio de la intermediación
crediticia se puede y debe buscar la utilidad social. En materias tales
como bancarización, microcréditos, préstamos dirigidos, debe privar un
criterio importante para las autoridades. Me refiero a la necesidad de
rentabilidad y, por ende, de garantía de sostenibilidad. El éxito de la
experiencia de estas experiencias a nivel mundial, es que gestiona
efectivamente préstamos para vivienda u otros fines, con capital e
intereses que deben ser pagados , puesto que las posibilidades de
crecimiento y de otorgar nuevos créditos a otras personas depende del
repago de los mismos.
Una orientación socialmente
responsable del negocio bancario es el compromiso de canalizar
recursos hacia destinos que reporten un valor social positivo
pero -esto es muy importante subrayarlo- que se trate siempre de
proyectos económicamente viables. Si no fuera así, el sistema sería
inviable.
Ejemplos de actividades con valor
social podríamos dar muchas, por ejemplo, créditos dirigidos a personas
tradicionalmente excluidas de la actividad bancaria, préstamos al ahorro
de energía, ayuda al desarrollo comunitario, inserción laboral de
personas discapacitadas o con necesidades especiales. Ejemplos de
impacto social negativo serían créditos dirigidos a la especulación
financiera o la producción y venta de armamento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario